Es la arquitectura
producida por los pueblos de habla griega (pueblo
helénico) cuya cultura
floreció en la península griega y el Peloponeso, las islas
del Egeo, y en las colonias de Asia Menor y en Italia por un período de alrededor del
900 a. C. hasta el siglo primero d. C. También es la más conocida por sus templos, muchos de los cuales se encuentran en toda la región,
sobre todo como ruinas, pero muchos intactos sustancialmente.
Estas normas de composición
fueron desarrolladas en Grecia y
alcanzaron la madurez en el Período
clásico a partir del siglo V a. C. dando lugar a la
creación de tres órdenes:
El Dórico: Es el más arcaico y simple
de los órdenes arquitectónicos clásicos.
Proviene del pueblo dorio, es el orden griego por excelencia. Cuanto más antiguo,
más sencillo, dando sensación de robustez, cuanto más tardía, más esbelta y
proporcionado es; logrando así la armonía y belleza clásica.
El jónico: Es el segundo, en sentido
cronológico, de los órdenes
arquitectónicos clásicos que tuvo
su origen hacia el siglo
VI a. C. en la costa
oeste de Asia Menor y en las islas Cícladas, archipiélago
situado al sureste de Grecia en el mar Egeo.
Más
esbelto y airoso que el orden
dórico, ha dejado abundantes muestras de su estilo, de las que, como ejemplo
más canónico, cabe destacar el Templo
de Atenea Niké en la Acrópolis de Atenas.
El Corintio: Es el más elegante y
ornamentado de los órdenes arquitectónicos clásicos.
Se atribuye su creación al escultor griego Calímaco en el siglo IV a. C. Esencialmente
es similar al orden
jónico, del que difiere básicamente en la forma y
tamaño del capitel. Una de las construcciones más destacables ejecutadas según
las pautas estilísticas del orden corintio es el monumento de Lisícrates en Atenas
A partir del siglo
I a. C. fueron reutilizadas y adaptadas en el Imperio
romano dando lugar a otros dos órdenes:
El Toscano (versión
simplificada del Dórico) y el compuesto (combinación entre Jonico y Corintio).
Se reconocen y distinguen
los diversos órdenes fundamentalmente por la forma de la columna, y más en concreto por la de su capitel. Los griegos sólo utilizaron tres órdenes: dórico, jónico y corintio. Los
romanos asumieron los órdenes griegos y los transformaron, realizando su propia
versión, a la vez que añadían dos más: toscano y compuesto. Aunque tienen el mismo nombre, los tres órdenes griegos
son diferentes de los romanos, especialmente el estilo dórico.
El elemento constructivo más
representativo es la columna. Se divide en tres partes: base, fuste y capitel. En el orden dórico griego, la columna no tienen base. En los edificios
clásicos las columnas soportan la estructura horizontal que se denomina entablamento, que normalmente
se compone de tres partes superpuestas: arquitrabe, friso y cornisa. A veces el
conjunto se erige sobre un pódium o pedestal: el estilóbato